Te has preguntado ¿qué imagen viene a tu mente cuando piensas en el amor?
En mi caso rápidamente mi mente trae a mi memoria a mi abuela materna caminando hacia mi con un trozo del pan que ella misma horneaba , a mi abuelo paterno saliendo por la puerta cuando llegaba a visitarlo a comprarme una coca cola para que nos la tomáramos juntos y viéramos en la televisión el chavo del ocho, al olor de mi primer sobrina abrazándome cuando le cantaba una canción de Barney. ( y es increíble como cuando ahora me abraza si me quedo un rato así vuelvo a sentir lo mismo que esa vez y estoy segura que ella también lo siente).
Viene a mi mente aquella primera vez que en terapia al cerrar mis ojos pude verme por primera vez sin juzgarme o hablándome mal y logré ver a mi niña interior, es raro como nuestro inconsciente clasifica esos momentos, pero sin duda dicen tanto de nosotros mismos que nos ayudan a comprender muchas de nuestras heridas.
Esa pregunta me la he hecho en varias ocasiones y casi siempre los recuerdos aparecen diferentes, pero casi siempre con los mismos personajes, algunas veces aparece alguien más y se convierte en más información, porque justamente así es como funciona nuestra mente a través de la asociación, nuestro cerebro busca esa conexión neuronal entre los estímulos sensoriales de esas memorias gracias a nuestro hipocampo que registra lo significativo y los vincula con el estado emocional actual que estamos viviendo.
Es decir, mi cerebro siempre está en proceso de registro constante de eventos y emociones y los traerá para mí como un recurso maravilloso en mi proceso de bienestar o malestar.
Por qué así como hoy hablo de amor podríamos hacer la misma pregunta desde el dolor y allí serían otras memorias, pero por hoy concentrémonos a hablar del amor.
Antes idealizaba tanto el amor, creyendo que tenía que ser algo que se encontrará, que se buscaba, que estar enamorada tendría que ser algo tan extraordinario donde me pierdo por completo en el otro y nos convertimos en uno solo ( vaya sueño , ahora me causa risa) que hoy por hoy sé que está lejísimos de lo que ahora creo que es amor.
Me ha tocado ir desfragmentando esos conceptos que mis creencias formaron y darme el permiso de ir conociendo que el amor es algo que aparece cuando aprendes a aceptar ver en ti y en el otro esas pequeñas cosas que te regalan momentos de bienestar, es aceptar al otro sus heridas que también aprendes a verlas y respetar que es a él quién le toca aprender a verlas y sanarlas sin ser yo la salvadora. Es negociar conmigo misma que si puedo aceptar sin ponerme en riesgo de activar mis heridas y que definitivamente es algo NO negociable.
El amor ahora lo veo reflejado en olores, en personas, en experiencias que ya no son propias o exclusivas de una pareja, claro aquí es donde más sensorialmente el cerebro lo registra, por qué socialmente tenemos construido un concepto de amor relacionado con las personas más significativas de tu vida.
Pero he aprendido que inclusive lo significativo no tiene temporalidad, (por que el cerebro no entiende de tiempos) si no que puedo amar profundamente a alguien por lo que me viene a enseñar a mi vida así esto sea vivir un poco de dolor y en corto tiempo.
He aprendido que cada persona y experiencia que llega a mi vida es parte de mi proceso de crecimiento y siempre me trae un mensaje, como maestro o como espejo. y en mi está aceptar con amor esa parte que viene a mostrarme.
Pareciera poético el asunto pero realmente el concepto de amor ahora lo transformó en AGRADECIMIENTO por que cada vez que agradezco lo vivido, es aceptar esa parte del otro que me hace sentir un respeto infinito por su vida y por yo estar en la suya, cada vez que suelto mis creencias del amor desde el concepto de pertenencia, de posesión y lo dejo en libertad esté se me manifiesta mostrandome el camino, mi camino… que ahora siempre es hacia crear esos momentos significativos que me brinden ese estado emocional que sea tan fuerte para que mi cerebro lo registre y me lo instale en mi memoria para toda la vida.
Y así mis memorias del amor podrán trascender en esa memoria celular que va de generación en generación. Para que quién me acompañe y vuelva a sentir como ese abrazo que aún nos damos con mi sobrina y nos regresa la calma a esa sensación de sentirte amada.




